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HISTORIA DE LOS NINS

 

“¿Cómo habéis llegado hasta aquí?” preguntaba un periodista a una integrante de la primera generación de los NINS. La respuesta fue instantánea: en autobús.

Es el mejor modo de reflejar como los NINS llegaron al estrellato sin darse cuenta, con aquella ingenuidad infantil que siempre les caracterizó. Triunfaron jugando. Los NINS se hicieron un hueco en el panorama musical durante tres décadas, sin pretenderlo. Este fue quizá su secreto. El que Marta Minguella, su creadora, les inculcó con gran éxito.

Los NINS nacieron el año 1973 por sorpresa. Marta Minguella tenía un estudio musical en la calle Rosellón de Barcelona, en el que transmitía su pasión por la música a niños de todas las edades. Desde hacía años y dado su gran talento musical, participaba como jurado en los diversos festivales infantiles. “Eran letras muy infantiles cantadas por adultos”. Esta mezcla explosiva le parecía poco apropiada y a raíz de este acontecimiento empezó a construir lo que sería su gran sueño: ensayar a niños para que cantaran como niños. Sólo les ponía un requisito: no podían desafinar. Ser menores de edad no les justificaba para cantar mal.

 
 

Los sábados por la mañana participaban en el programa “Niñolandia” de Radio Miramar, dirigido por Julia Bustamante. Salvador Escamilla, periodista de la misma emisora les propuso participar en el primer festival de música infantil que se celebraría en el mes de mayo de 1973, y participarían 200 canciones de toda España.

Marta se puso manos a la obra y ensayó a dos grupos de niños. Los NINS que cantarían
“Los niños de mi cole” y el grupo 3+2, que interpretarían “El elefante azul”, ambas canciones creadas por ella. La canción de los NINS quedó en primer lugar. El éxito les cogió desprevenidos. Fue el inicio de los NINS, y gracias al despliegue de medios de comunicación que cubrieron la noticia, el grupo NINS despegó con una gran repercusión mediática.

El premio consistía en cantar la canción premiada en el Eurofestival de San Remo, que iba a celebrarse en el mes de septiembre del mismo año. Marta, en aquel momento, ya había tomado una decisión: sacaría adelante el grupo NINS si sus integrantes lo podían compatibilizar con sus estudios. Su alma pedagoga intuía que era necesario que siguieran la misma vida que sus compañeros, para que su niñez se desarrollara con armonía. Desde aquel instante empezaron a ensayar cada viernes en el estudio de la calle Rosellón.

 
 

Después de tener el consentimiento de los padres de los niños, se embarcó con los integrantes de la primera generación Nins en el viaje hacia Mónaco. Les esperaban unas duras jornadas, ya que durante tres días y madrugando mucho, iban a competir con 60 países. Los vestidos los diseñó Pepe Trullas, y fueron un gran desafío por lo lanzados que eran. A medida que avanzaba el festival, los NINS iban superando las eliminatorias, hasta que ganaron el primer premio, después de que Marta los hubo mentalizado para que encajaran bien una posible derrota.

Siempre se comportaron como niños. Una muestra de ello es que como ganadores podían elegir el premio, y pidieron una chocolatada y una guerra de cojines. Los botones del hotel no tardaron en aparecer con varias carpantas llenas de cojines.
Al volver del festival de San Remo, Salvador Escamilla les propuso grabar
su primer disco que se llamaría “Euronins”.
Unos años más tarde, en 1978, les propusieron ir a cantar al Festival de Montecarlo representando a España. Televisión Española costeaba los gastos. Siempre que iban a un hotel, Marta hacía una petición: que las habitaciones estuvieran cerca de la piscina. Esta ocasión no iba a ser menos, y les adjudicaron tres suits que daban a una playa privada. Enseguida se pusieron de acuerdo: una sería para los ensayos y para jugar, la segunda para los vestidos y la tercera para dormir.

 
 

Unos años más tarde, en 1978, les propusieron ir a cantar al Festival de Montecarlo representando a España. Televisión Española costeaba los gastos. Siempre que iban a un hotel, Marta hacía una petición: que las habitaciones estuvieran cerca de la piscina. Esta ocasión no iba a ser menos, y les adjudicaron tres suits que daban a una playa privada. Enseguida se pusieron de acuerdo: una sería para los ensayos y para jugar, la segunda para los vestidos y la tercera para dormir.

El festival de Montecarlo está lleno de anécdotas para recordar. Marta vio a Betty Misiego corriendo por el pasillo y a los NINS delante con su peluca puesta, cantaron la canción de Grease...Disfrutaron como enanos, nunca mejor dicho.
Entre ellos pronto se forjó una gran complicidad. Crearon un lenguaje propio, formado por un centenar de palabras con el que sólo ellos se entendían, como la frase “soy un niño” dicha con una pronunciación particular.

La agenda de los NINS estaba a rebosar: participaban muy a menudo en programas de televisión (como “Fantástico” conducido por José María Iñigo), de radio, en festivales... recorrieron toda la geografía española...jugando! Siempre que podían durante los ratos libres disfrutaban en los parques de atracciones. Hay que recalcar que los Nins pocas veces obtuvieron premios en metálico ya que no estaban catalogados como cantantes profesionales. Algunos de ellos recuerdan que al ir a comer a un restaurante cuando participaban en los distintos festivales, le preguntaban a Marta, ¿qué estamos ricos o pobres? y según su respuesta se fijaban en la columna de platos o en la de precios.

A medida que crecían y su voz cambiaba, tenían que dejar el grupo. Marta comenta que este hecho nunca fue traumático para ellos puesto que ella les iba preparando para el momento, descubriéndoles las aficiones que podrían practicar en adelante.

Y así durante treinta años. Niños que cantaban como niños aunque no les permitían desentonar. Niños que llenaron la infancia de varias generaciones con sus letras. Gracias Marta, de parte de todos!